Durante el verano, las olas de calor representan un riesgo real para la salud de las mascotas, y sobre todo para los perros. Las altas temperaturas pueden provocar deshidratación, agotamiento y, en casos graves, golpes de calor que ponen en peligro su vida.
A diferencia de las personas, los perros no transpiran por la piel. Su principal mecanismo para regular la temperatura es el jadeo, lo que resulta insuficiente cuando el ambiente es muy caluroso o húmedo. Por eso, según supo la Agencia Noticias Argentinas, uno de los trucos caseros más efectivos para ayudarlos a refrescarse es usar paños húmedos con agua fresca pero no helada, sobre zonas clave como:
Pecho.
Abdomen.
Patas.
Este gesto simple ayuda a bajar la temperatura corporal de forma gradual.
Además, estar atentos al comportamiento es fundamental, ya que el golpe de calor puede aparecer rápidamente. Por eso, prestarles atención es esencial, ya que los síntomas más frecuentes incluyen:
Jadeo intenso.
Debilidad.
Encías muy rojas.
Vómitos.
Desorientación.
En tal sentido, ante cualquiera de estas señales, es fundamental actuar de inmediato y visitar al médico veterinario.
La hidratación permanente es indispensable y debe ser constante. El agua debe estar siempre disponible, fresca y renovada varias veces al día, especialmente en jornadas de calor extremo.
Además, es importante que los paseos y el ejercicio físico se adapten al clima y saber que caminar sobre asfalto caliente puede causar quemaduras en sus almohadillas; el esfuerzo excesivo eleva rápidamente la temperatura corporal, por lo que evitarlo es de suma necesidad.
Asimismo, llevarlos a control veterinario de manera regular y estar alertas a los cambios de conducta ayudan a atravesar el verano sin sobresaltos.