Un relevamiento del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE reveló que 6 de cada 10 argentinos tienen al menos un tatuaje y la mayoría no se arrepiente.
El 61% de los encuestados está tatuado y menos de 1 de cada 10 se mostró arrepentido. Además, casi la mitad cree que dentro de 30 años seguirá sintiendo orgullo por sus diseños.
El principal motivo ya no es estético sino identitario: las personas eligen tatuarse para marcar momentos recuerdos y aspectos centrales de su historia personal.
Aunque los prejuicios bajaron, el 75% señala que el ámbito laboral es donde más persisten las miradas negativas hacia quienes llevan tinta en la piel.
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