Entre lágrimas, Luis Suárez se despidió del Barcelona

En un emotivo acto, el uruguayo le puso punto final a su etapa en el club. Su próximo destino es el Atlético de Madrid del Cholo Simeone.

El delantero se mostró orgulloso por el legado que deja como tercer máximo goleador de su historia, sin mostrar resentimientos por haber quedado marginado, aunque con corrección deslizó que de la misma forma el club catalán debía aceptar la decisión del astro argentino Lionel Messi de marcharse.

“Hay que aceptar cuando el jugador dice que no quiere seguir como cuando el club dice que no cuenta contigo. Es la realidad del fútbol”, subrayó el futbolista charrúa, quien abandona el conjunto azulgrana tras haber sido marginado del plantel por el DT neerlandés Ronald Koeman pese a que él quería continuar.

Suárez, de 33 años, se va al Atlético de Madrid del DT argentino Diego “Cholo” Simeone, rival directo del Barcelona en la Liga española, porque, según afirmó, quiere demostrar que “puede seguir compitiendo”.

El descarte de Suárez fue el primer gran movimiento de Koeman tras asumir las riendas del Barcelona en un momento convulso tras conocerse la decisión de Messi de marcharse, que más tarde el astro rectificó al constatar que la única salida posible era hacerle juicio al club de su vida, algo que no estaba dispuesto a llevar a cabo.

Para evitar un conflicto legal y sus impredecibles consecuencias, Messi asumió que lo mejor era cumplir su contrato, que culmina al final de la temporada que está por comenzar, mientras Suárez encontró finalmente una salida digna con su pase al Atlético de Madrid, aunque su partida no dejó de ser dolorosa.

“Es muy difícil para mí. Quiero agradecer al club, que confió en mí tras un error que cometí antes de fichar. Siempre voy estar muy agradecido por el trato recibido”.

Emocionado, Suárez, amigo íntimo de Messi y su socio en uno de los “tridentes” más determinantes que lideró el crack rosarino, aseguró que se va del Barcelona “orgulloso” y “satisfecho” por los seis años que vistió la camiseta azulgrana y, sobre todo, por los compañeros que tuvo a su lado, entre ellos el mejor jugador del mundo.

Acompañado por Messi, Piqué, Sergi Roberto y Sergio Busquets – los cuatro capitanes del FC Barcelona-, además de Jordi Alba, el delantero uruguayo quiso dejar a un lado los malos momentos y diferencias que pudo tener con los directivos del Barcelona e insistió en que se queda con los títulos conseguidos, recuerdos y logros que ni siquiera había imaginado alcanzar.

 

(Télam)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *