La desconocida historia de Damián Betular, el cocinero más querido de Masterchef

Todos lo quieren, pero muchos no saben nada acerca de la historia de Damián Betular. El jurado de MasterChef Celebrity, de perfil bajo, que nació en Dolores y que llegó a cocinar panqueques con dulce de leche para la comitiva de Estados Unidos en el marco del G-20, ya que piensa que “un postre puede salvar al mundo”.

Es que el amor por la cocina y las recetas típicas que adquirió cuando era un niño llevó a a consagrarse como chef ejecutivo en el Palacio Duhau, y a brillar en la televisión.

Las recetas son su “mejor herencia” y “un homenaje” a las mujeres de su familia, que mucho tuvieron que ver con el despertar de su pasión por cocinar.

Betular todavía asocia el olor del bizcochuelo y el tuco del domingo con esos años en los que los fines de semana iba de casa en casa, probando las delicias que preparaban sus abuelas y tías.

Damian Betular, su historia
El cocinero en un gran momento de su vida

“En la misma cuadra vivían mi abuela, su cuñada y otra tía abuela más, así que lo típico de los domingos era ir recorriendo casa por casa. Una hacía los ñoquis, la otra canelones, otra los sorrentinos, era lo más divertido”, contó el pastelero. Además comentó que su primera receta dulce fue “una torta invertida con ananá de latas” que hacía su mamá, Carmen.

El jurado siempre supo que seguiría un oficio, de hecho, a la hora de elegir fue a un colegio industrial: “Nunca estuve interesado en ser médico o abogado, siempre me divirtió más el oficio”.

En este sentido, dijo que pudo incorporar su pasión por el dibujo al proceso creativo al cocinar. “Me ayuda mucho”, explicó, y alcanza con ver las bellezas que prepara, como sus macarons en perfecta escala cromática.

Betular dio el salto sin vueltas: a los 18 se instaló en Buenos Aires y empezó a trabajar en un restaurante, donde conoció a su mentora, la maestra pastelera Pamela Villar. Luego, llegaría el momento de volar más alto, cuando viajó a estudiar a Nueva York y a Londres.

Con los años llegaría uno de los más grandes reconocimientos, trabajar en el sofisticado Palacio Duhau. Pero, para él, lo más lindo fue poder darles esa noticia a su mamá y su papá. “Fue hermoso, ellos siempre estuvieron muy presentes y confiaron en mí”, dijo.

Y si de desafíos se trata, el cocinar en la cumbre de los líderes mundiales en 2018 escaló alto. “La idea era que probaran un postre nuestro, clásico”, contó, sobre aquella vez en la que sorprendió a la comitiva norteamericana y china con unos espectaculares panqueques con dulce de leche.

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