Tucumán volvió a sacar pecho en la mesa gastronómica de la Argentina: su empanada de carne fue elegida como la mejor del mundo por un ranking internacional y se quedó con el primer puesto entre recetas de América, Europa y Asia.
El reconocimiento llegó de la mano de Taste Atlas, una de las guías gastronómicas más consultadas a nivel global, que destacó su equilibrio entre tradición, técnica y sabor.
El galardón no es menor debido a que en el Norte Argentino, la empanada no es solo una comida: es identidad, pertenencia y, sobre todo, competencia.
Tucumán y Salta se disputan desde hace décadas el título simbólico de “la mejor empanada de Argentina”, una rivalidad que atraviesa peñas, fiestas populares y sobremesas. Esta vez, el jurado internacional inclinó la balanza para el lado tucumano.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la empanada tucumana se impuso por su receta clásica y tradicional: carne cortada a cuchillo, cebolla en la proporción justa, condimentos bien medidos, masa artesanal y un relleno jugoso que se mantiene firme tras el horneado. El detalle que terminó de marcar la diferencia fue el ritual de acompañarla con rodajas de limón, que se exprimen justo antes del primer bocado.
La empanada tucumana se sirve tradicionalmente con limón, sin salsas adicionales. El cítrico realza la carne y los condimentos, y forma parte del ritual desde hace generaciones. Para muchos tucumanos, agregar salsa es casi un sacrilegio.
Gladys Noemí Perea, última campeona de la Fiesta Nacional de la Empanada en Famaillá, explicó que la clave está en la materia prima y el equilibrio. Para el picadillo, recomienda matambre de buena calidad, cebolla fresca y condimentos precisos. La masa se hace con harina 0000 y grasa, usando salmuera caliente para lograr elasticidad y sabor.
Otro detalle que no pasa desapercibido es el repulgue. En Famaillá, la tradición marca empanadas con 13 o 14 repulgues, un guiño simbólico que se repite año tras año y que forma parte del folclore local.