Por qué hay huevos “arrugados” y qué pasa si los comemos

El huevo es un alimento muy completo y nutritivo, y está presente en la mayoría de las recetas por su poder aglutinante. Como todo alimento de granja, es importante que sea fresco y esté en buen estado, por lo que se presentan dudas cuando vemos huevos que parecen arrugados.

Generalmente no podemos notar por su exterior si un huevo está apto para su consumo o no. Si bien hay maneras de averiguarlo, generalmente nos damos cuenta recién cuando lo abrimos.

Pero en otros casos la apariencia externa del huevo cambia: parece que los huevos estuvieran arrugados. Las causas de esta formación anormal de la cáscara están vinculada con la salud de las gallinas, y con los medicamentos que se les proporcionan. También puede deberse al estrés y hacinamiento, o producirse porque son huevos XL con doble yema.

Pero la norma general es que estos huevos, por más que parezcan arrugados, son perfectamente comestibles. La idoneidad para su consumo no la determina la forma de la cáscara sino el estado en su interior.

Por eso es fundamental chequear los huevos antes de consumirlos, más allá de su aspecto. Para ello, hay varias maneras posibles:

El truco del agua:

Colocar el huevo en un vaso de agua. Si flota, no está apto para su consumo. Si se va al fondo del vaso, es porque está en buen estado.

Escuchar al huevo:

Agitando el huevo cerca de nuestros oídos, verificamos si hace ruido o no. Si está pasado, se habrá encogido y rebotará contra la cáscara, haciendo ruido. Si no suena, es que está comestible.

Aspecto de la yema:

Una vez que cascamos el huevo, debemos revisar la yema. Si está dura, con sus bordes definidos y la clara es bien gelatinosa, está bueno.

Oler el huevo:

Al cascar el huevo y sacar el contenido, no debería sentirse ningún aroma particular. Si el huevo tiene olor desagradable, es que está en proceso de putrefacción.

 

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