“El Congreso va a tener un rol central”

La inserción laboral de los jóvenes es uno de los ejes en los proyectos legislativos que tiene previsto impulsar Daniel Arroyo, en caso de resultar electo. El ex ministro de Desarrollo Social integra la lista de candidatos a diputados nacionales del Frente de Todos. En el inicio de una entrevista que le realizó ayer La Voz del Pueblo, puntualizó que “el 17 por ciento de los jóvenes de hasta 29 años está desocupado y entre las mujeres, este indicador asciende al 25 por ciento”.

Por este motivo, quiere establecer condiciones que favorezcan “el derecho al primer empleo. Que una empresa que tome un joven o una joven que tiene su primer empleo, acceda a una deducción impositiva significativa”.
Como segundo aspecto, mencionó que “en la escuela secundaria tenemos otro problema central. La mitad de los jóvenes no termina los estudios en tiempo. Debemos ir al esquema del sistema dual en la secundaria, que los dos últimos años quien está estudiando además pueda trabajar, haga prácticas profesionalizantes. Uno aprende estudiando pero aprende también haciendo”.
Observó que ambas medidas contribuirían en “comenzar a resolver un tema central que es el primer empleo en Argentina”.
En su análisis, señaló que “son varios sectores en los que tenemos que poner el foco, a mi modo de ver se debe empezar con los jóvenes, porque en general tienen inconvenientes para conseguir trabajo y en particular las mujeres”.
 Potenciar Trabajo
En junio de 2020, durante su gestión como ministro, se realizó el lanzamiento del programa Potenciar Trabajo. “Actualmente abarca a un millón de personas que cobran el 50 por ciento del salario mínimo”, puntualizó Arroyo. Y agregó que “el 40 por ciento son menores de 29 años”.
Dentro de los sectores con mano de obra más intensiva, incluyó a “la construcción, la producción de alimentos, la actividad textil, el cuidado de personas y el reciclado. Ahí hay que avanzar fuerte para vincular planes sociales con trabajo, se está encarando hoy, el programa lo permite, de hecho hay gente que está capacitándose en la propia empresa”.
 Quiere proponer en el Congreso “que la empresa que toma un empleado con un plan social tenga una deducción impositiva. Que la persona se mantenga en el plan y trabaje, ambas cosas a la vez”.
 Endeudamiento 
No obstante, muchos de quienes perciben un programa social trabajan por su propia cuenta. Por este motivo, Arroyo consideró fundamental “armar un sistema de créditos no bancarios para seis millones de personas destinado a máquinas, herramientas e insumos. Entiendo que se debe hacer mediante una ley”.
En este contexto, argumentó que “un problema central en Argentina es el sobreendeudamiento de las familias, la gente debe plata, no arranca el mes de cero sino de menos diez y los más pobres, que no pueden ir a un banco, terminan tomando un crédito al 200 por ciento de interés anual”.
 Sostuvo que sería muy positivo “generar un sistema mixto de financiamiento público-privado de crédito no bancario, para reactivar el trabajo de gente que desarrolla su propia actividad”.
Un reflejo claro del nivel de las deudas es el “recrédito. Una familia toma un crédito, luego otro para tapar ese y otro para cubrir el anterior. Vive endeudada. La persona de clase media paga el mínimo de tarjeta y patea para adelante; el más pobre va a la financiera de la esquina”.
Como otro beneficio, mencionó que “si uno puede tomar a una tasa mucho más baja el resto del sistema va a tener que acomodarse”.
 Educación 
Tiene una experiencia amplia como docente universitario y está relacionado con el ámbito de la educación. Según Arroyo, se requiere “ir a un modelo de secundario más flexible, tecnológico, bien del siglo XXI. Contemplar, como señalé, que en los dos últimos años exista un sistema que brinde la posibilidad de estudiar y hacer prácticas profesionalizantes. Un tránsito entre la escuela y el trabajo”.
Sobre el escenario que presenta el mercado laboral en el mundo, expresó que “tiene dos características: muy tecnológico, globalizado, competitivo. Y a su vez, con tareas que demandan mano de obra intensiva, ahí es cuando hay que reforzar la capacitación en oficios”.
Le otorgó relevancia a que las becas Progresar, que se encuentran en el área del Ministerio de Educación, “han incorporado este año los oficios. Se brindan para terminar la escuela, estudiar el nivel terciario y universitario, pero también para capacitarse en oficios”.
 La próxima etapa
De acuerdo a su mirada, “el Congreso va a tener un rol central en toda América Latina y puntualmente en Argentina”.
Enumeró que “el modelo de desarrollo, la escuela secundaria, el sistema de créditos, el vínculo de programas sociales con trabajo, son leyes que se van a debatir en los próximos dos años e incidirán en los próximos diez o quince años del país. Vienen los debates fuertes acerca de las reformas que hay que hacer”.
El ex funcionario del gobierno nacional puso de manifiesto que “estoy muy convencido, hablé con el presidente Alberto Fernández hace varios meses y le expresé mi interés en ir al Congreso. No hay dudas de que la pandemia visibilizó muchos problemas que tenemos y los agudizó. La pospandemia tiene que venir con soluciones no solo de lo coyuntural, sino estructurales”.
En el cierre de la entrevista, afirmó que “hay que discutir con profundidad, con racionalidad económica y técnica, esos proyectos y leyes que necesitamos. La salida de la pobreza es integral y requiere de un conjunto de acciones”.
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Un centro comunitario 
Arroyo indicó que en el país hay aproximadamente 10.000 comedores y merenderos. Una práctica conveniente es “fomentar el desarrollo local, que cada comedor compre en su ciudad, mueva la economía”.
En julio de 2020, se lanzó el Registro Nacional de Comedores y/o Merenderos Comunitarios (Renacom). “Apunta a la descentralización -señaló. Los que conocen la realidad son los que viven en cada lugar”.
El trabajo constituye “otra cuestión relevante. Muchas personas le ponen el cuerpo, ayudan. Los cuidados comunitarios en jardines, comedores, merenderos, implican una gran fuente de trabajo”.
 Planteó que “el objetivo de mediano plazo es que el comedor se transforme en un centro educativo, cultural, deportivo, los chicos vayan y hagan parte del complemento de las tareas educativas, pero que vuelvan a comer en la casa”.
 Reconoció que “resulta complejo porque la situación social es crítica”. De todos modos, reiteró: “Deberíamos avanzar hacia el esquema en que los comedores sean centros comunitarios y que los chicos coman en sus hogares”.

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