Participó de un estudio oceanográfico internacional y asegura que «Argentina tiene el mismo nivel de conocimiento que otros países»

La investigadora Ana Carolina Ronda fue la única argentina seleccionada por la Autoridad Internacional de Fondos Marinos para realizar un estudio de impacto ambiental en una zona de interés para la minería submarina. Estuvo dos meses lejos de su familia. 

Ronda quedó seleccionada en 2019 luego de postularse y tener que rechazar la oferta por el comienzo de la pandemia, ya que en Argentina, el cierre era masivo. Meses más tarde tuvo su segunda oportunidad y no la dejó pasar. Se organizó con su marido y sus dos hijos pequeños para vivir una de las que será su mejor experiencia.

En el buque Maersk Launcher

Ana estaba acompañada de 65 tripulantes y 26 científicos a bordo de un buque que disponía de gimnasios y salas de entretenimiento para que el tiempo libre se vuelva más entretenido. La científica trabajaba 12 horas al día y el resto se dedicaba a dormir y a conocer la cultura de las diferentes personas, ya que participaron 16 nacionalidades.

La bioquímica reconoce que Argentina, pese a la diferencia de recursos económicos con otros países primermundistas, tiene el mismo nivel de conocimiento. Solo que le faltan las herramientas para llevar a cabo esos conocimientos. Ana Carolina explicó en la Mesa Dominguera (93.1) que sus compañeras quedaron impresionadas por la constancia que tenía. 

Ella sostiene que desde chica, la curiosidad la llevó a ser científica. El camino no le fue fácil, pero con esfuerzo, horas de lectura y gracias a la universidad pública logró obtener un título. Sin embargo, fue por más: se anotó en una beca del Conicet y se dio cuenta que «quería hacer ciencia para dejar algo». Es así, que actualmente aplica sus conocimientos como bioquímica en estudios de medio ambiente.

De qué se basó la exploración que realizó en el Océano Pacífico

El buque oceanográfico se adentró entre las aguas de México y Hawai, área en la que las compañías internacionales tienen interés de realizar actividades de extracción de rocas de minerales, ubicadas en el fondo del mar y que son esenciales para hacer baterías sustentables. «Como la población minera en la tierra se está agotando, surgió la idea de hacerlo en el agua», insistió Ronda.

La iniciativa pretende saber cuál será el impacto ambiental de la posible explotación de «estas piedritas de minerales», concluyó la científica.

 

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