«Sentí que me moría», relató Vero Lozano de su accidente en Aspen

Vero Lozano habló por primera vez de su brutal accidente en Aspen, Estados Unidos, donde cayó de siete metros de altura mientras estaba andando en aerosilla.

La conductora deberá operarse de ambos talones por la gravedad de la situación, que ella misma relató en Cortá por Lozano. «Es una silla séxtuple donde íbamos tres personas: mi instructora, Analía Franchín y yo. Ni bien uno pone la cola en la silla, los bastones se traban, pero falló. Entonces en ese momento, aviso a quien estaba a cargo para que paren la silla, la gente empieza a gritar y nunca se detuvo«, comentó.

Pese a no bajar la barra, la aerosilla siguió avanzando hacia arriba y adelante, por lo que quedó colgada. «La aeroisilla empieza a avanzar y yo quedo agarrada de uno de los fierros de la silla con la mano derecha y del otro lado de agarraba Analía Franchín, y la instructora me agarraba del casco», detalló.

«Sentía que me estaba por morir realmente. Veía y escuchaba todo. Anita gritaba y la instructora me decía ‘aguantá’. La gente gritaba que frenen. Gracias a Dios, tengo perseverancia y entrenamiento sino no sé qué hubiera pasado», expresó Lozano.

Mientras intentaba sostenerse, se le zafó una de las manos y quedó sólo agarrada de Franchín y la instructora. En esos segundos, Lozano contó que llegó a pensar que se podía morir o quedar paralítica. «La virgen me protegió. Sentí que estaba en mis manos y las manos de Dios, yo creo en Dios firmemente, la Virgen me protegió», repitió entre lágrimas.

Lozano y Franchín

Una vez que cayó, Verónica recibió el apoyo de médicos que le brindaron los primeros auxilios: «Nunca perdí el conocimiento, veía todo. Sentí como dos latigazos, caen primero los esquies, y siento latigazos. Todo lo que pasó después fue muy controlado. Me lastimé en la cara. Me pusieron luz en el ojo para ver los reflejos. Sentía mucho dolor en los pies y dije se me cagaron los pies. Yo veía el cielo tirada«.

Por último, explicó que la operación que se realizará durará cuatro horas. «El pie quedó como una papa. Sé de la gravedad de la situación pero confío«, cerró.

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